Sueña de pie y come sentado

Para mí hay dos cosas indispensables en la vida: soñar y comer. Soñar para alimentar al alma y comer para alimentar al cuerpo. Ambos necesitan su dosis de combustible diario y es necesario que nosotros se lo proporcionemos.

Nadie sueña solo en la cama, al contrario, soñamos en todos los sitios posibles. En la cocina, en el autobús, en el sofá, en la calle, en el trabajo, en el campo, etc… Y lo hacemos de pie, imaginando desde situaciones inverosímiles a otras más reales que nos gustaría que sucediesen de verdad.

Sin embargo, aunque soñar se pueda hacer de pie, comer no es algo que sea cómodo de hacer en esta posición. Yo odio comer de pie. Ni siquiera cuando voy con mucha prisa lo hago, aunque sea durante cinco minutos pero me siento a comer.  Y si pueden ser más de cinco minutos en el restaurante Casa Carmen Paseo de Gracia, al que suelo acudir siempre que puedo, mucho mejor.

Y es que debemos dedicar tiempo a lo verdaderamente importante como es soñar y comer. Cometemos el error de pensar que todo puede esperar o se puede hacer en menos tiempo cuando la esencia de la vida está en pararnos a disfrutar de cada segundo que dedicamos a estas tareas cotidianas.

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